16 de agosto de 2026 · 4 min de lectura
Qué revisa una auditoría de sitio web, y cómo leer el informe
Artículo escrito porRoger de Oca · rogerdeoca.comSi nunca has pedido una auditoría de tu sitio, es fácil imaginarla como algo técnico e incomprensible: cien filas rojas en una hoja de cálculo. Las hay así, y no sirven de nada, porque nadie sabe qué hacer con ellas. Una auditoría útil se parece más a una segunda opinión médica: te dice qué está pasando, cuánto importa y qué hacer primero.
Esto es lo que debe cubrir, y cómo saber si el informe que te entregan vale lo que costó.
Las seis áreas de una auditoría seria
Cómo te encuentran. Si Google entiende qué eres, dónde estás y a quién sirves. Se miran los títulos y descripciones de cada página, la estructura, si las palabras que usan tus clientes aparecen en el sitio, y si tu ficha de Google Business Profile coincide con lo que dice el sitio. Aquí es donde se descubre por qué no apareces.
Cómo carga. Velocidad medida en un teléfono con señal normal, no en una computadora con fibra. Peso de las imágenes, componentes de terceros que frenan, y las métricas concretas que Google usa para posicionar. Un buen informe te da los números y te dice cuáles están fuera de rango.
Cómo convierte. Si el visitante encuentra el teléfono en un segundo, si la primera pantalla dice qué haces, si el formulario ayuda o espanta, y si desde cada página hay un camino claro para contactar. Esta es la parte que explica por qué llegan visitas y nadie llama.
Cómo se ve y se usa. Diseño, jerarquía, legibilidad, coherencia con tu marca. Y algo que casi nadie hace: cómo se ve tu sitio al lado de dos competidores reales de tu zona, porque el visitante no te juzga en abstracto, te compara.
Si cumple. Accesibilidad según el estándar que rige en Estados Unidos, seguridad básica, y en el caso de consultorios, si los formularios piden algo que no deberían pedir. Es la parte menos vistosa y la que evita problemas serios.
Qué dice y si es verdad. Horarios, servicios, equipo, seguros. Todo lo desactualizado. Parece menor y es lo que más rápido le dice al visitante que nadie está a cargo.
Cómo distinguir un informe útil de uno que no
Tiene evidencia. Capturas, mediciones, comparaciones. No "el sitio es lento", sino "tarda 6.2 segundos en mostrar el titular en un teléfono con 4G, y el objetivo es menos de 2.5". Si el informe opina sin medir, no es una auditoría.
Explica por qué importa cada cosa. Un dueño de negocio no necesita saber qué es una etiqueta de encabezado. Necesita saber que su página de servicios no le dice a Google qué servicio ofrece, y que por eso no aparece. Si tienes que buscar en internet qué significa cada línea, el informe está escrito para otro.
Ordena por impacto. Cien problemas sin orden son cero problemas resueltos. Un informe útil te dice: estas tres cosas primero, porque son las que más te cuestan y las que menos esfuerzo llevan. El resto, después.
Te sirve aunque no contrates a quien lo hizo. Esta es la prueba definitiva. Si el informe solo tiene sentido si contratas el arreglo con la misma persona, es una propuesta comercial disfrazada. Un informe honesto es un plan que puedes ejecutar con quien quieras.
Es honesto cuando el sitio está bien. Si tu sitio está razonablemente bien, el informe debe decirlo, y decirte que con tres ajustes basta. Un auditor que siempre encuentra motivos para rehacer todo no está auditando, está vendiendo.
Cuánto debería costar y cuánto tardar
Una auditoría seria de un sitio de negocio local o consultorio lleva varias horas de trabajo real: medir, comparar, capturar, escribir para que se entienda. Eso tiene un costo, y es razonable que lo tenga. Lo que no es razonable es una "auditoría gratis" que se genera sola en un minuto: eso es un gancho, no un diagnóstico. Un escaneo gratis de tu sitio es otra cosa y vale la pena correrlo antes: en un minuto te muestra si hay algo evidente roto, y con eso sabes si pagar el diagnóstico completo es de verdad tu siguiente paso.
En tiempo, entre tres y cinco días hábiles es lo normal para hacerla bien. Menos, y no dio tiempo a mirar de verdad.
Qué hacer con el informe
Léelo entero una vez, sin intentar arreglar nada. Después mira solo la sección de "qué arreglar primero" y decide: lo haces tú, lo hace quien te mantiene el sitio, o lo hace quien hizo la auditoría. Las tres son válidas. A veces la lista es tan larga que arreglarla punto por punto da más trabajo que empezar limpio, y en ese caso lo que el informe te está diciendo en realidad es que consideres rehacer el sitio desde cero. Lo que no es válido es guardarlo en un cajón, porque cada problema que describe sigue costándote clientes mientras tanto.
Si crees que tu sitio puede necesitar una, estas siete señales te ayudan a decidir. Y si ya lo decidiste, así funciona la mía: precio fijo, informe en cinco días hábiles, y el costo se descuenta si el informe te lleva a que yo reconstruya el sitio.